Los sonidos terapéuticos principales curan el cuerpo, la mente y el espíritu

Los sonidos terapéuticos principales curan el cuerpo, la mente y el espíritu

Eres lo que escuchas

Todas las vibraciones primordiales responsables de cada aspecto de la creación tanto física como no física nacen en el silencio de la propia conciencia como una pequeña semilla que contiene toda la información que necesitas para producir un árbol gigante. Este campo de silencio no es vacío ni caótico, sino organizado, decidido y activo. Está hecho de diseños invisibles que son perfectos e impecables, que se traducen en los componentes básicos de nuestra fisiología. Es aquí donde las frecuencias, los impulsos sonoros primordiales se vuelven forma. Donde "la palabra se hace carne". Debido a que la transformación del sonido o la vibración se materializa, y esto sucede a nivel de nuestra conciencia, nos permite aprender a corregir cualquier mal funcionamiento del cuerpo simplemente a través de la intención o el deseo .

Todos ingerimos, metabolizamos y nos convertimos en todo lo que percibimos dentro y fuera de nosotros mismos. Literalmente nos convertimos en los pensamientos que pensamos, las emociones que desencadenamos, el conocimiento que absorbemos, los sonidos que escuchamos, las formas y colores que vemos, el aire que respiramos, así como nos convertimos en la comida que comemos. Dondequiera que vaya tu atención, el mero contacto mental con la misma absorbe tu propia esencia y la convierte en una parte integral de tu vida.

Al observar un paisaje de la naturaleza, se crea un efecto curativo dentro de ti que es el mismo que el paisaje genera para todas las criaturas circundantes. Mirar una puesta de sol o una montaña cubierta de nieve puede tener efectos ligeramente diferentes en cada uno de nosotros, pero su influencia general es relajante, calmante e inspiradora. Por el contrario, en sentido figurado, puede volverse tan frío y duro como una jungla de hormigón y acero si vives en un paisaje artificial.

Estudios realizados en hospitales estadounidenses han revelado que los pacientes que se alojan en habitaciones que dan a un paisaje natural como un lago, árboles o montañas se recuperan mucho más rápido y requieren menos medicación que aquellos que se enfrentan al paisaje sin vida de los edificios de hormigón o que no pueden mirar por la ventana por su incapacidad de moverse.

Las vibraciones que emanan de sonidos, palabras, colores, formas son ondas de diversas longitudes y frecuencias. Son básicos para todas las formas de vida orgánicas e inorgánicas y también tienen una profunda influencia en nuestras vidas. Nos fusionamos con todo lo que percibimos a través de nuestra mente, intelecto o sentidos. Las ondas no solo juegan un papel importante en el mundo de la física, también son los patrones básicos de energía que conforman nuestras formas de pensamiento. Se vuelven parte de nosotros y forman un nuevo conjunto de información en nuestra conciencia, que a su vez puede remodelar nuestro destino en todos los niveles de la vida: físico, material y espiritual. De todas las ondas tal vez las sonoras tienen quizás el efecto más poderoso para nuestro bienestar.

Un mundo inmenso de sonidos

Cada sonido produce ondas sonoras que son perturbaciones en el aire que viajan a unos 343 metros por segundo (esta cifra dependerá de la temperatura). A través de complejos procesos internos podemos captar estas ondas sonoras con nuestros oídos y finalmente percibirlas en la corteza cerebral. Así nuestro cerebro es capaz de recibir una enorme cantidad de diversos tipos de sonidos que se generan en nuestro entorno y, lo que es más intrigante, puede darles sentido. Sabe cómo diferenciar toda la gama de sonidos y vincularlos a nuestra memoria auditiva. Algunos sonidos son palabras, que llamamos lenguaje, otros llamamos música y, nuevamente, otros consideramos solo ruido.

Cada sonido que perciben nuestras células cerebrales son el estímulo para producir neurotransmisores que posteriormente traducen estos sonidos en respuestas fisiológicas específicas en el cuerpo. Por esta razón, puedes sentirte optimista y alegre cuando escuchas tu música favorita o puedes ponerte nervioso y agitado cuando escuchas el sonido discordante de una potente máquina o el rascado de una uña sobre una pizarra.

Algunos sonidos afectan a diferentes partes del cuerpo más que a otros. La música instrumental, por ejemplo, estimula el hemisferio derecho del cerebro más que su lado izquierdo. Si las voces son parte de esa música, se estimulará todo tu cuerpo. Y aunque te parezca extraño todas las células del cuerpo pueden "escuchar" estos sonidos porque tienen receptores especializados para los mismos neuropéptidos que el cerebro produce cuando percibe el sonido. Esto también significa que las células de nuestro cuerpo son capaces de producir los mismos mensajeros químicos que el cerebro y los utilizan para comunicarse entre sí a través del sonido.

Nuestra piel, por ejemplo, es un excelente receptor para la música. Si las ondas sonoras alcanzan y tocan ta piel (lo que pasa habitualmente cuando escuchas música), las células de la piel responden secretando 'hormonas del placer' y otras sustancias químicas que mejoran la inmunidad y la vitalidad en todo tu cuerpo, siempre que la música se adapte a tu cuerpo psicofisiológico.

Esta fantástica capacidad de las células de la piel puede tener su origen en el hecho de que son idénticas a las células del cerebro, excepto que mueren después de un mes, mientras que las células del cerebro pueden vivir hasta cien años o más. Algunas personas informan de una agradable sensación de hormigueo que les recorre la piel mientras escuchan su música favorita. El ruido molesto, por otro lado, puede hacer que tu piel se estremezca y que tu cabello se erice. En ese caso, las células de tu piel producen hormonas del estrés y debes evitar este tipo de ruidos cuanto antes.

Ahora hay una amplia evidencia de que todos los 60-100 billones de células del cuerpo escuchan y responden a todos los sonidos que percibimos (y que también se incluyen las células de un feto que se encuentran en el útero de la madre). Los sonidos armoniosos, dulces  y coherentes te hacen sentir sano y vivo. Por esta razón, la música ha jugado un papel importante en todas las culturas del mundo, a lo largo del tiempo. Cada cultura ha desarrollado su propio tipo de música para adaptarse a los requisitos específicos de las diversas condiciones geográficas y climáticas de cada área.

La música no es solo fundamental en todas las culturas, sino que también es una necesidad fisiológica de primer orden. En el campo de la salud, se ha descubierto que la música reduce el tiempo de recuperación después de una cirugía y que también fortalece la capacidad del paciente para combatir las infecciones. Se descubrió que los pacientes necesitan menos medicamentos para disminuir el dolor, menos tranquilizantes y menos pastillas para dormir cuando escuchan su música favorita. Un gran número de hospitales estadounidenses ya utilizan la música por motivos terapéuticos. Hay música que puede reducir el apetito, bajar la presión arterial o inducir el sueño.

Por supuesto, no toda la música desencadena una respuesta curativa. Hay una frecuencia musical determinada para cada circunstancia; incluso para causar enfermedad. Si escuchas regularmente música hard rock, tus linfocitos comienzan a disminuir en número, dejándote más propenso a las infecciones. Los sonidos de tono bajo pueden hacer que te sientas triste y deprimido. Por esta razón, la música utilizada en los funerales habitualmente utiliza sonidos de tono bajo. Por otro lado, los sonidos de tono alto pueden hacerte sentir feliz y optimista.

El cuerpo. Una orquesta sinfónica

Investigaciones médicas han revelado que cada órgano del cuerpo crea un sonido específico que puede amplificarse mediante dispositivos de medición altamente sofisticados. El hígado, por ejemplo, produce cierto sonido cuando está sano. Si el hígado se enferma, produce un sonido distorsionado. Si volvemos a escuchar el sonido grabado de un hígado sano (tono correcto de sanación del hígado), se puede recuperar el correcto funcionamiento del hígado Y así con todos los órganos y tejidos del nuestro cuerpo. Los sonidos del hígado son diferentes de los que genera por ejemplo el corazón, el bazo, los pulmones o cualquier otra parte del cuerpo.

Los diversos tipos de células producen sus propios sonidos característicos. Sus transmisiones eléctricas específicas se diferencian entre sí por las frecuencias que producen.

En definitiva, un cuerpo sano 'suena' como una enorme orquesta sinfónica con millones de instrumentos musicales diferentes. Todos los procesos patológicos comienzan con una distorsión de estos sonidos y pueden conducir a una pérdida casi total de sincronía, como en el caso del cáncer o cualquier otra enfermedad. ¿Te imaginas una orquesta sinfónica con millones de instrumentos desafinados?. Lo que se necesita son algunos músicos maestros y un director que pueda dirigir y coordinar a todos los demás músicos.

Relación de nombre y forma

Hay varios 'sonidos maestros' que controlan las funciones principales de los órganos del cuerpo, otros controlan los tejidos y otros están a cargo de los centros de energía del cuerpo. Estos sonidos son idénticos a las frecuencias vibratorias básicas que producen las distintas partes del cuerpo cuando están en perfecto equilibrio.

Investigaciones sobre el cerebro han demostrado que imaginar una manzana o un elefante o verlos realmente crean los mismos cambios químicos y patrones de ondas cerebrales. En otras palabras, si piensas en un elefante o si realmente ves uno, no hay diferencia con respecto a los cambios bioquímicos correspondientes en tu cuerpo. Todos los objetos materiales tienen su propia base en vibraciones no materiales, es decir, en sonidos y son absolutamente inseparables.

Utilizando sonidos, puedes restaurar las funciones originales de los tejidos, órganos y sistemas corporales. El uso regular de los sonidos puede promover una sanación profunda en tu cuerpo, tu mente y tu espíritu porque se proyectan desde tu propia conciencia pura. Los sonidos se convierten en canales o haces de energía para realizar sus responsabilidades asignadas. Su uso regular no solo induce respuestas curativas específicas, sino que también estabiliza la conciencia pura y la hace cada vez más predispuesta a solucionar los problemas de la vida diaria.

Rafa Monllor

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Técnico de sonido naturalmente apasionado. Soy un entusiasta de los sonidos de la naturaleza y creo firmemente en la eficacia del sonido para mejorar nuestro bienestar diario.
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